martes 28 de agosto de 2007

Bolivia, año 2007 (4ta parte y final)



Me despedí de la región del Chapare. Atrás quedaron los monos, la
gente que conocí y la amabilidad de los Villa Tunaerenses.
Llegué a Cochabamba, e inmediatamente tomé un bus a La Paz. Era
Viernes 3 y la locura en el terminal era total: el Lunes 6 de Agosto
era el día nacional de Bolivia, por ende día feriado y fin de semana 
largo. Este bus cumplió con la norma boliviana y salió de la terminal
30 minutos atrasado. Asientos con mínimo espacio, bus llenísimo....
no fue un buen dormir.







La Paz....nuevamente. La hora: 6:30. El frío, mucho. Proximo destino:
Copacabana o Coroico. Tenía que decidir ahí mismo. Copa ya lo conocía
pero las ganas de ver y fotografiar el lago eran muchas; Coroico
siempre he sabido que es hermoso; pero pensé que para un proximo 
viaje me tomaré más días y más tranquilo para estar en Coroico. O sea
compré un pasaje a Copacabana, en el bus de las 7:30. Tomé desayuno
y me subí el bus a las 7:45. ¿Qué creen?....sí, el bus partió pasadas 
las 8:10 hrs. El camino ya lo había recorrido y me fue bastante familiar.
El viaje fue fatigante de todos modos. A mitad de camino el hambre se
apoderó de mi y ya me había comenzado a poner idiota. 
Llegué a Copacabana y lo que ví ahí fue impresionante, comparado
con la casi desolación del pueblito cuando fuí la primera vez: casi
todo Bolivia y Perú metidos en el pueblito. Pasó que tuve de esas
suertes que rara vez se dan: esos tres días, aparte de ser la previa para
la fiesta nacional, era la celebración de la Vírgen de Copacabana (la
cual es una vez al año); eso decía que había fiesta, carnaval, calles
repletas de vendedores, puestos de comida de todo tipo, bolivianos
por doquier, peruanos por doquier, gringos por doquier y alojamientos
copados.





Con mis dos mochilas a cuestas, caminé y caminé buscando por
alojamiento. El hambre y el cansancio ya eran muchos, pero prefería
establecerme y de ahí almorzar tranquilo. Todos los lugares estaban
llenos y comencé levemente a desesperar. Lllegué a uno (que era
como el décimo quinto) y le propuse que me dejara dormir en su 
patio, que mi saco de dormir era bueno. La niña que atendía se
sorprendió un poco, pero al final aceptó, cobrándome solo 10 bs. Ya
instalado, partí a confundirme entre toda la gente. Almorcé en los
comedores municipales (trucha frita por 12 bs.), bajé a la playa
y ésta se encontraba casi en su totalidad tomada por peruanos (en su
mayoría de Puno, distante unas tres horas de Copacabana). Además
tenía la intención de subir al "Calvario", un pequeño cerrito con
temática católica muy usado para celebraciones y manifestaciones de
tipo religioso, y desde el cual se obtiene una espectacular vista de gran
parte del Titicaca.





Caía la tarde y fui a la hostal a buscar las pilas que dejé cargando, para
así dejar el otro juego en el cargador. Comencé a subir al Calvario y me
costó mucho más que la vez pasada; aun asi traté de apurarme para
obtener esas precisas luces que entregan los atardeceres que dan al
mar o sistemas lacustres. Cientos de devotos subían a la cumbre, al
lado del camino el comercio no se detenía, fuegos artificiales sonaban
a cada momento, y yo que ya llegaba al punto más alto. Una vez arriba, 
la devoción por la imágen de la Vírgen era total. Saco mi cámara de la
mochila, tomo una, dos, tres fotos y las pilas mueren. Desesperación. De
todos los negocios que inclusive arriba habían, sólo uno vendía pilas. No
eran alcalinas y la señora no tenía cambio. Corrí hacia abajo, a buscar 
las pilas a la hostal. Hice el cambio de pilas y partí en seguida de nuevo
a la cumbre. No sé cómo, pero me demoré casi nada. Y aquí vino lo peor, 
pues prendo la cámara y una, dos fotos y mueren las pilas. En 
desesperación total, fui donde la señora, la cual seguía sin cambio; me
compré una lata de cerveza para cambiar 100 bs. Compré las pilas y 
todo mal (sabía que no eran alcalinas, pero me negué a creer que no
durarían).....una, dos, tres fotos (bien malas, nada que decir) y las pilas
que mueriron. Era ya casi el ocaso del día, y no sé cómo tampoco comencé
a hablar con un viajero israelí, al cual le expliqué el problema y me facilitó
por unos momentos sus pilas. Volvió el color a mi cuerpo y pude tomar
tranquilamente las fotos. Bajamos juntos al pueblo, nos despedimos y fui
a la hostal. La chica y el chico que atendían, de tanto verme y tanto
conversar en mis repetitivas idas y venidas de la hostal, me dijeron que
me iban a facilitar una pieza semi abandonada. Salí a ver el show pirotécnico
en honor a la Vírgen, luego fui a un bar a beber una cerveza y volví a
la hostal. Y además de prestarme una pieza, me habían arreglado un viejo
colchón para que durmiera de mejor forma. Y así fue. Eternamente
agradecido, al día siguiente me despedí de Patricia y Erwin (sus nombres),
desayuné y partí a la Paz.






La Paz....otra vez. Ilusamente, pregunté por buses a Arica que viajaran
durante la noche, per ahí descubrí que ese horario no existe. Eso decía
que me tenía que quedar una noche más en la ciudad. Compré el pasaje
de las 6:15 hrs. Algo de dinero me quedaba para dormir, comer y algunos
souvenirs. Llegué a un alojamiento cercano a la terminal, y aquí en la
recepción conocí a dos chilenos a los cuales les ocurrío lo mismo que a mí.
Negociamos con el administrador y nos dejó una pieza para tres en 30 bs.,
sabiendo que la desalojaríamos a las 6:00 hrs a más tardar, o sea, una ganga.
Felipe y Andrés venían desde Perú y era la primera vez que estaban en La
Paz, así que, como conocedor de la ciudad, les hice un pequeño citytour por
los lugares más relevantes. Temprano fuimos a dormir y muy temprano 
despertamos. No dormí bien, algo afiebrado me sentí esa noche y en la 
mañana también. El la terminal desayunamos, gastamos nuestros últimos
bolivianos y nos despedimos, pues ellos salían en el bus de las 6:30.
El viaje de vuelta a Arica fue entre calofríos, dolor de estómago y un gran
desgano. El gran Sajama decía adiós en el día de Bolivia y yo que no pude 
dormir en casi todo el trayecto. Llegué a Arica, a la casa de la tía Ana (que
con tío Juanjo, Diego y la Xime, la conocí el año 2006, en el primer viaje).
Acá es estar como en casa. Más aun: me enfermé más llegando acá, quizás
(y lo más certero) por alguna infección que agarré días antes, y la tía Ana
y familia me cuidaron increíble. Además estando aquí pude ver mis fotos
en una pantalla de computador, estar descansando del viaje viendo televisión
sin ningún apuro, ir a pasear a la playa, etc. Arica es sin duda un lugar
espectacular el cual visitaría una y mil veces.
Miércoles 8 de Agosto y yo que tomo el bus a Santiago. En las 29 horas
de viaje pude terminar el libro que en Cochabamba había comprado.
Jueves 9 y llegué a Santiago. Lo primero que me recibe es un cálido y
apretado abrazo de mi polola, la Andreita. No nos vimos en dos semanas, pero
al estar viajando las horas pasan como días y los días se entregan lentamente
para ser aprovechados al máximo; por lo mismo, la extrañé mucho. 

En definitiva y a modo de resumen y conclusión, fue un viaje muy bueno a mi juicio y parecer. Fui en busca de fotografías
y siento que ese país, por donde se le mire entrega bellísimas imágenes. Sin
duda llegué más admirado de la cultura que ellos siempre están cultivando,
de la belleza geográfica del país y en general, de los bolivianos. Para ir allá,
lo primero que hay que hacer antes de ir, es sacarse cuánto prejuicio idiota
exista (por una guerra que fue en el siglo XIX). Una vez hecho esto, siempre
sonreir, que el boliviano por lo general sonreirá de vuelta.


Vayan a Bolivia.
Como dice un amigo viajero y fotógrafo: Es el país más rico de Sudamérica.








3 que han comentado.:

fuerza dijo...

Hola Héctor, que lindo lo que cuentas, me gustaría ir de vdd estoy juntando plata para ir porque cuando empecé a leerte , siento que tengo que ir.
Hace mucho frio? cuantos grados?

Pues ni hablar de fotos super lindas!
Hermoso el lugar. Y te enfermaste de la barriga? seguro que comiste algo mal.

Ya ps te dejo y no sé que vas narrar ahora o el blog se termina?

Hejdå
Saludos de Suecia.

Naimad dijo...

Héctor, gracias por el viaje. Más leo lo que escirbís, más ganas me dan de mandar todo a la mierda y cumplir mi sueño de remontar latinoamérica. De todas formas, ya siento (gracias a tu blog) que conocí un espléndido lugar. Gracias otra vez.
Un abrazo.
PD: de q trata lo próximo? o es que no vas a escribir más hasta que vuelvas a viajar?

La_Keka dijo...

Gracias por compartir tú experiencia y tus imagenes.
Lo entretenido de viajar a parte de conocer lugares maravillosos es el contacto con la gente, se forma un algo que va y viene de vuelta.

Saludos cordiales Vecino!!!!
Jajajajajajajaja